lunes, 5 de noviembre de 2012

Sumpango

El día 1 de noviembre realizamos una visita de campo a Sumpango.  Diana, Glenda y yo decidimos ir juntas, la pasamos muy bien, hasta desayunamos juntas.  Llegamos a Sumpango a las 9.30, visitamos el área de los barriletes.  Personalmente nunca había estado allí y me parecieron muy hermosos, orgullo nacional.






Como alumnos de Psicología se nos encargó hacer las entrevistas en el cementerio. Para llegar a él había que caminar a lo largo de un sinfin de ventas.  Según nosotras llegaríamos pronto al cementerio pero fuimos viendo cada venta con detenimiento, disfrutando el momento y comprando cuando nos parecía que algo valía la pena.  Nos quedamos con ganas de comprar más.


Ya en el cementerio, nos dimos cuenta que las personas llegan en grupo de familias así que no tengo el número exacto de entrevistados pero seguramente fueron más de 10 ya que conversamos con familias completas.  Me llamó la atención que el área no es plana como los cementerios que conozco en la capital sino que es de tierra, abultado y con lomitas.  La primer persona que entrevistamos fue un señor, estaba en la tumba de su papá, la había adornado y tenía incienso.  Preguntamos sobre el significado del incienso, contestó que era una tradición.


 









Respecto al color de las flores, la mayoría las escoge por el precio, lo que esté más económico en la época.  Varias personas mencionaron que lo tradicional son las flores amarillas y moradas.  Las amarillas se llaman flor de muerto y es lo más común de encontrar en esta época.  Generalmente ponen pino sobre las tumbas para adornar, otros le ponen pétalos de rosas y otros aprovechan para pintar o colocar bien la tierra sobre la tumba. 





La familia que más abierta fue una familia compuesta por cinco hermanas y un hermano pero él estaba alejado del grupo.  Con ellas pudimos conversar bastante, en la tumba hay un árbol de pascuas.  Con ellas pudimos conversar del color de las flores, de la tradición. La gran mayoría no come en el cementerio sino que va a adornar, visitar y se regresa a su casa a comer.  Adjunto unas fotos con ellas.






El caso que más me impresionó fue el de una familia muy grande, como de unas 15 personas de todas las edades.  Estaban en la tumba de "mamita", era la abuela.  El esposo estaba  rodeando la tumba mientras tenía en sus manos incienso que iba regando por el lugar mientras oraba.  Estaba muy concentrado y lloraba.  En la cabecera de la tumba habían jocotes, chucherías, un vaso con bebida.  Es una tradición ponerles comida porque creen que los muertos llegan a comer además de pasar un tiempo "compartiendo" con sus seres que han partido.  La gran mayoría son indígenas de religión católica.



Se puede notar la comida puesta en la tumba

Entrevistamos a un señor evangélico que llegó a adornar la tumba de su mamá.  Era un mausoleo, eso es comprado y se notaba la diferencia en clase social, le habia puesto un arreglo floral a su mamá que era más costoso que las otras flores.  Es tradición que en esta fecha la mayoría de personas lleguen a visitar a sus difuntos.


Fue una experiencia agradable, mucho mejor de lo que esperaba.  Estuvimos bastante tiempo en Sumpango por decisión propia, recorrimos las ventas de ida y vuelta dos veces.  Compramos un poco entre las tres, nos faltó dinero, en lo personal pensé que era peligroso y no llevé bolsa, sólo un billete dentro del pantalón así que me quedé con ganas de comprar más, invitada para el otro año!!




Me ha gustado que por medio de este curso he aprendido a conocer lugares de mi país que nunca había visitado.

¡Gracias Estuardo Zapeta!



Desde niños se les inculca la tradición.
Rita Silva
Arreglando el lugar con pala

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